12.9.12

Caballerosidad (Lo cortés no quita lo valiente)


Hoy tocaremos un tema que no suele tocarse ya a menudo este último tiempo, y que para nosotros hace parte de la ética de un hombre: dejar a cada mujer mejor de lo que la encontraste al conocerla. Muchas personas te dirán que ser seductor es básicamente hacer lo que se te da la gana, tener un ego de aquí a la estratósfera, y ser arrogante y dominante con todas las personas. Yo disiento de esta visión, pienso que si bien debes tener una excelente imagen y concepto de ti mismo, quererte a ti mismo, es necesario que ello no se convierta en egoísmo, egolatría y arrogancia. Algunos creen que para ser seductores tienen que ser patanes y groseros. Yo dudo mucho que eso te lleve lejos persuadiendo a las personas y seduciendo a las mujeres.


Es necesario decir algo de la caballerosidad. Tiene dos extremos. En uno de ellos eres un pusilánime, complaciente y servil. En el otro eres una persona carismática que deja la mejor impresión con todos. Lastimosamente a algunos se les enseñó que la caballerosidad es ponerse a sí mismo como alfombra para que los otros pasen por encima. Eso no es la caballerosidad, es servilismo, es poco valor. Muchos hombres terminan de perfilar su lamentable estilo “tipo bueno” con dosis de caballerismo servil, se hacen esclavos de las mujeres quienes los utilizan.

¿Cuál es la caballerosidad que seduce? La palabra caballerosidad surge en referencia a los caballeros clásicos, los ingleses de la edad media que se caracterizaban por su valor en combate, su fiereza en el campo de batalla, pero también por su refinamiento, sofisticación y sensibilidad a los demás. Los caballeros eran cuidadores de sus comunidades, incluso hasta el extremo de ir a la guerra por defenderlas. Sus buenas maneras eran características de protección, seguridad en sí mismos, eran un modelo a imitar.

En seducción la caballerosidad es un arma tan simple como efectiva. A casi todas las mujeres les gustan los caballeros (excepto algunas marimachas o mujeres masculinizadas que sienten que dar campo a la caballerosidad es sinónimo de debilidad), les parece un atributo encantador en los hombres, y es algo que funciona para la persuasión, para las relaciones laborales, para todo. Son cosas sencillas, pero que si pasamos por alto dejamos una imagen de poca educación que no pasará desapercibida.

Es sorprendente cómo algunos hombres no conocen los comportamientos seductores más característicos, por ello resumiremos los más importantes, dejando para ustedes la tarea de complementar la lista:

1. Caminar por la parte externa de la acera: Es curioso cómo surgió esta costumbre. Antiguamente los orinales se vaciaban en baldados que eran echados desde los balcones hacia la calle. Los hombres empezaron a andar por la parte externa de la acera cuidando a sus mujeres de que algunos de estos baldados con sus amarillentos y ocres contenidos cayeran sobre sus cuidados peinados. Hoy día hay un propósito semejante: el hombre protege a la mujer de ser empapada por algún carro que pasa la calle sobre uno de los enormes charcos de los días lluviosos.

2. Apartarle la silla en el restaurante: No me ha fallado nunca hacer esto. Las mujeres valoran el gesto de apartar la silla y esperar que ella se siente primero. Puedes encontrar que es una costumbre que ya pocos hombres practican, pero las mujeres pueden reconocer un gesto clásico de respeto y de galantería si lo haces. No pasará desapercibido por ella, te lo garantizo.

3. Extenderle la mano al salir de un carro o bajarse del bus: Para fines prácticos esto le facilita a la mujer el salir del carro, y le permite sostenerse mejor al descender de un bus. Además de ser un excelente pretexto para un poco de contacto físico. Asegúrate de extender tu mano con la palma hacia arriba y hacer una suave presión cuando recibas la mano de ella.

4. Llevar la sombrilla en días de lluvia: Si está lloviendo y es necesario sacar el paraguas, tú deber es el de llevar la sombrilla para que ambos se protejan. Si es muy pequeña la sombrilla ella debe tener la mayor parte de la sombrilla. Acá hay algo importante: si la sombrilla no alcanza a cubrirlos a ambos, ella debe cubrirse y ella debe sostener la sombrilla. Si tú la sostienes parecerás su chofer o su escolta. Sólo la sostendrás cuando la sombrilla los proteja a los dos. Si te tienes que mojar no hagas mucho berrinche por ello.

5. Acompañarla a casa: Esto es algo importante, si sales con ella en la noche a un sitio, fiesta o lo que sea, tú deber es acompañarla a su casa, asegurarte de que llegue bien. Si van en un taxi nunca deberás bajarte primero y dejarla sola en el taxi hacia su casa. Preguntará alguien “¿Pero si ella se sube a taxis sola cada rato?”. Sí, es cierto, pero contigo es diferente, tú debes asegurarte de que llegue bien, al menos cuando sale contigo. Si viven en extremos opuestos de la ciudad y están en un punto intermedio, al menos asegúrate de que haya conseguido transporte para irse, y pídele que te llame cuando haya llegado a su casa. Acompañarla a casa tiene un beneficio inherente, y es que existe la posibilidad de que si vive sola te pida que te quedes con ella.

6. Ofrécele tu chaqueta: Si hace frío, llueve y ella está desprotegida, tu deber es ofrecerle tu chaqueta. Ella probablemente se niegue, por consideración a aceptarla, sin embargo deberás insistir y quitártela para que ella la acepte.

7. Ofrecerle el asiento en el bus: Nunca ella debe estar de pie mientras tú estás sentado en un bus lleno. Si existe la posibilidad de que un puesto quede libre tienes que cuidarlo para que sea ella la que se siente.







8. En la mesa ofrece tu 100% de atención: Hoy día tenemos un lamentable pretexto para tener la atención dispersa: los teléfonos inteligentes y los Black Berry. Y digo lamentables porque ahora no escuchamos a los otros sino que al mismo tiempo chateamos con otras personas que ni siquiera están a nuestro lado. En la mesa deberás salir de los chats o elementos distractores en tu teléfono y dedicar una total atención a la mujer con la que sales. Si ella no lo hace es asunto de ella y si la cosa se pone fastidiosa podrás reclamarle. Una señal de atención, interés y cuidado hacia el otro es orientar el 100% de la atención hacía esa persona. Recuerdo haber escuchado muchas veces a mujeres diciendo “es que me miraba como si fuera la única persona en el mundo”, “jamás pude olvidar la forma en que prestaba atención a lo que decía”.

9. Preséntala a terceros: Si salen e interactúan con otras personas es necesario que siempre la presentes, que tomes la iniciativa de hacerlo. Las personas usualmente son poco educadas y no presentan a las personas entre sí, incluso por razones egoístas como por ejemplo “no quiero que la conozca no sea que intente seducirla”, pues bien, esa es una forma de inseguridad. Preséntala siempre por su nombre y apellido, así la acabes de conocer, grábate bien su nombre e impresiónala con tu memoria. Nunca la presentes con cosas como “te presento a mi novia”, “te presento a una amiga”, tú deberás nombrarla.

10. Déjala pasar primero por la puerta: Nunca te atravieses por delante de una mujer, por más afán que traigas. Ábrele la puerta y déjala pasar primero. De hecho, es un buen gesto de lenguaje corporal que incluso puedes utilizar con hombres, de hecho, entre hombres el que deja pasar por la puerta a otros es reconocido inconscientemente como el más poderoso.

11. Siempre sé puntual: Y con ello podrás también exigir puntualidad. Nunca permitas que la falta de planificación te haga llegar tarde a una cita con una mujer. Es un rasgo que habla mucho de tu capacidad de planeación y control de ti mismo.

12. Ayuda a la mujer con sus paquetes: Si salen de compras, o van el mercado, ofrece tu ayuda con las maletas, bolsas o paquetes que lleven. Tú deberás llevar las más pesadas y el mayor número. La idea no es parecer el maletero, o el botones del hotel, así que ofrécete a llevar “algunas” maletas, no todas las maletas, ella deberá llevar algunas, las menos pesadas, pero deberá hacer algún tipo de esfuerzo.

13. Sé cortes con empleados de toda clase: No seas arrogante con meseros(as), vendedores(as), vigilantes y empleadas del aseo y servicios generales. Con los más humildes debes ser cortés y mostrar tu consideración y agradecimiento.

14. Usa las palabras “por favor” y “gracias”: Utilízalas siempre en tus interacciones. Personalmente no me gusta decir algunas como “perdón” cuando quiero pedir permiso, usualmente digo “con permiso” y ya, no comprendo por qué habría que pedir perdón por pasar, por caminar. Pienso lo mismo de entradas como “discúlpeme”, “excúseme”. ¿Por qué? Habría que pedir disculpas o perdón si no has hecho nada malo, ¿o es que queremos implicar que pedir un derecho es algo reprobable? En fin, sutilezas del lenguaje. Pero me quedo con pedir el favor cuando solicites algo y agradecerlo cuando lo das. No seas de los que piden permiso para todo.

15. Si una mujer llora ofrécele con qué secar sus lágrimas: A veces la logística de este es complicado, antes se solía llevar pañuelo ya no se acostumbra. Pero si por alguna razón ella está llorando busca la forma de encontrar algo para que seque sus lágrimas. Recuerda que no por el hecho de escuchar estás entrando en la zona de los mejores amigos, si escuchas con carácter y eres empático ante sus problemas o angustias podrás sumar puntos. Sin embargo sé asertivo señalando de forma objetiva lo que ves del problema, no seas tan complaciente de darle la razón en sentirse triste o víctima, si no lo ves en la forma en que ella lo ve debes decirlo. No seas el consejero eterno sino que aconseja que ciertas cosas pudieran ser tratadas mejor con sus amigas.

Con estas conductas acopladas a la forma en que te comportas podrás causar una excelente impresión con las mujeres. La caballerosidad nunca está de más, nunca sobra y siempre será bien valorada por las mujeres.
Escrito A. Bonilla

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